Transcripción
IUNIA RUSTICA
Los nombres y los acuerdos importantes pueden quedar inscritos en piedra. Aquella noche, Narváez y Abindarráez no necesitaron piedra, sello ni testigos. Bastó una palabra.
Narváez ordenó que curaran las heridas de su prisionero. Después emprendieron el camino hacia Álora.
Abindarráez apenas hablaba. Suspiraba. Miraba atrás.
El alcaide comprendió que aquel joven sufría por algo más profundo que la derrota y pidió conocer su historia.
Abindarráez le habló entonces de Granada y de la desgracia de los Abencerrajes. De su llegada a Cártama. De Jarifa. De la infancia compartida, del amor oculto y de la cita que aquella misma noche debía convertirlos en marido y mujer.
ABINDARRÁEZ
No lamento haber sido vencido. Lamento que ella espere… y crea que no he acudido.
IUNIA RUSTICA
Narváez guardó silencio. Podía exigir rescate, mantenerlo preso o enviarlo a una fortaleza. En cambio, tomó una decisión que nadie esperaba.
NARVÁEZ
Ve a Coín. Cásate con Jarifa. Te concedo tres días. Después, volverás.
ABINDARRÁEZ
Volveré.
NARVÁEZ
No te lo exige una cadena. Te lo exige tu palabra.
IUNIA RUSTICA
El vencedor abrió la prisión. Y el cautivo aceptó llevar consigo una promesa más fuerte que cualquier hierro.
Ubicación
Calle Concepción · 29570 Cártama, Málaga